Captura de pantalla 2018-04-11 a las 8.48.27 Durante un largo tiempo, Pilar Sordo recorrió varios puntos de Latinoamérica para conocer un poco más sobre un concepto esencial de nuestra vida: la felicidad. Así, y por medio de una investigación que arrancó en el 2008 y cuyos resultados se pueden ver en el libro “Bienvenido dolor” (2012), la psicóloga chilena llegó a la conclusión de que ser feliz es una construcción diaria que requiere de ciertos ingredientes.

Varios son los resultados que arrojó este estudio -uno de los preferidos de la profesional- y que Sordo presentará el próximo martes a las 21 en el teatro Plaza. Sin embargo, antes de esa cita, la conferencista dialogó con Estilo y adelantó un poco de lo que se podrá ver en la charla.

– ¿Ser feliz es una decisión?

– La felicidad, más que una decisión, es un estado. Se parece más a la paz, a la armonía e incluso al silencio. Para llegar al mismo -y hacerlo bien- hay que tomar una decisión diaria. Algo que requiere voluntad, ser agradecido y centrarse en lo que uno tiene.

– ¿Cuándo la persona decide ser feliz?

– Generalmente lo hace cuando está en medio de un dolor grande. En el momento en que se da cuenta de que esa angustia no se va y que la situación que está viviendo no va a cambiar hace un click y descubre que el momento para ser feliz es ahora. Elige dejar de esperar ese estado “ideal” sin dolor.

-Para sentirse realizada, ¿una persona debe ser feliz?

-Primero hay que definir el concepto. Si tiene que ver con lograr los objetivos que uno se ha puesto en la vida, estar haciendo algo que le apasiona y estar con sus afectos, claro que tomar la decisión será más fácil si esas metas están cumplidas.
Pero esos propósitos son transitorios. Por ejemplo: uno puede haber sentido que parte de la realización era casarse, pero el matrimonio no funcionó. Sin embargo, la persona aún debe ser feliz estando separada. Entonces, es algo que va cambiando a lo largo del tiempo, no es tan ordenado como uno quisiera.

-En varias ocasiones afirmás que la felicidad “trasciende los momentos de alegría”. ¿Qué implica esto?

-Es uno de los centros de la investigación. La felicidad no tiene que ver con la alegría: puedo ser feliz y estar triste al mismo tiempo. Personalmente, en este momento tengo a mi papá con cáncer y radioterapia. Yo soy feliz, pero no estoy contenta con la enfermedad de él. Y me da mucha tristeza cuando lo veo decaído, pero sigo siendo feliz.

Hay que separar el concepto de felicidad y alegría, es clave para tener el oxígeno que nos permite poder decir que uno es feliz con los dolores que uno tiene. Lo ideal es dejar de mezclar estas dos palabras que unió el marketing y que nos han hecho tanto daño.

-¿Ser feliz implica tener objetivos? ¿Para ser feliz importa lo material?

-Así como no tiene que ver con la alegría tampoco tiene que ver con el tener más, sino con el “necesitar menos”. Aquí, el tener objetivos, sueños y proyectos que te muevan e incentiven a llegar a ciertas cosas es un aliciente para tomar la decisión. Funciona del mismo modo que la fe, le da un sentido a lo que estás viviendo.

-¿Existe algún secreto para ser feliz?

– El estudio arroja ciertas claves: ser agradecido, centrarse en lo que uno tiene y no en lo que le falta, desarrollar una fuerza de voluntad para mantener la decisión a lo largo del día, sentido del humor y fe para la gente que la tiene. Pero cuando todo eso se junta, aparece algo que también se debe trabajar: la vida está llena de contrastes.

Hay que aprender a caminar en la vida con lo luminoso y lo oscuro de tu existencia. Y para eso hay que saber elegir, ¿a qué le vas a dar más espacio hoy? ¿A lo luminoso, para que apoye y sostenga al dolor? ¿O a lo doloroso, porque todavía necesitas resolverlo? Es un desafío permanente, la gente que hoy es feliz no es gente que no tiene problemas… ese ser humano no ha nacido y no va a nacer.

– Nuestra realidad actual está mediada por dispositivos tecnológicos y redes sociales. ¿Cómo impactan en la toma de la decisión de ser feliz?

– En el estudio descubrí que la tecnología dificulta el proceso de la toma de decisión porque te mantiene centrada hacia afuera y conectada con lo externo. Y para llegar al estado de paz y armonía uno requiere de la conexión con el interior: con lo que le pasa a uno y con aumentar las preguntas que nos lleven a ver cómo está nuestra vida. Claro, si está bien administrada, la tecnología no tiene por qué impactar de manera negativa.

Luz y dolor, juntos, de la mano

La conferencia apunta hacia una importante conclusión: “la decisión de ser feliz debe ser tomada con los dolores que vivimos y no esperar a que estos desaparezcan para tomar contacto con este concepto”.

Como la investigación ya tiene 10 años, la psicóloga afirma que la actualización del estudio ha sido constante. “Es una tarea que implica refrescar permanentemente. Por lo tanto, en esta ocasión lo que yo cuento son las últimas observaciones del estudio que se hicieron a mediados del año pasado.

Está súper actualizada y es absolutamente vigente. Esa es la clave que la convierte en algo muy divertido y tan movilizador, porque toca puntos que estamos viviendo todos en la actualidad”.

Además, añade: “Principalmente, me interesa hacer foco en los datos que obtuve en Argentina. Y por supuesto, el martes voy a contar los resultados que pude percibir en esta última actualización”.