Hace un mes tuvimos elecciones y los que votamos pudimos aprovechar de ver a muchos postulando ojalá genuinamente para servir al país y no a sí mismos.

Dentro de todo el proceso de elección llamo la atención la cantidad de propaganda en las calles, llenas de fotos de ellos y ellas supongo para hacerlos más visibles frente a la opinión pública. Siempre me eh preguntado cuanto influye en la intención de voto el gastar tanto dinero en las famosas ” palomas” y en los enormes afiches que reparten por todo el país.

Además hay que recoger que ensucian la mirada, se hace más difícil conducir o caminar concentrados y algo tienen que ver al parecer con el aumento de pequeños accidentes al tener nuestro campo visual absolutamente repleto de estímulos.

Pero esto no es lo que me preocupa, lo que me parece alarmante y no un buen signo dentro de nuestra forma de funcionar es la cantidad de rostros cortados en todo el país dentro de esa publicidad. El símbolo de romper , independiente del sector político y del nivel socioeconómico , el rostro y sólo el rostro del oponente me aparece una agresión brutal y un signo de intolerancia frente al que piensa distinto que por lo menos debiera hacernos reflexionar.

Un niño me preguntaba el otro día porque se cortaban las caras y me decía que era como sí los mataran.

No me parece una buena señal de tolerancia, de respeto por el otro y tampoco me parece que nadie diga nada  y nos parezca sólo una parte natural de una competencia que se supone está hecha para el beneficio de todos.

Ver una cara cortada para mucha gente con la que he conversado es un fenómeno muy fuerte y agresivo  y además habla muy mal de esta democracia que intentamos consolidar con este nuevo Chile donde todas las opiniones y rostros debieran tener cabida .

Me preocupa como al niño recién mencionado, lo que interpretan cuando ven eso y sobretodo me preocupa las explicaciones facilitas que los adultos les damos frente a esos hechos, legitimando la violencia encubierta que este acto trae hacia nuestras mentes.

Por todos lados se ven hermosas campañas que nos hacen tomar conciencia de lo sutil que puede llegar a ser la violencia, donde hasta el silencio es una forma de negación del otro que agrede el alma y sin embargo este acto en el que les estoy invitando a reflexionar no parece serlo pero al mirar esos carteles sin el rostro a nadie debiera dejar indiferente.

Vamos a tener una segunda vuelta con una primera con poca participación ciudadana, van a volver a aparecer carteles con los rostros de ambas candidatas cortadas y seguramente nadie dirá nada. Creo que el voto es una responsabilidad y un arma maravillosa para dar la opinión del Chile que queremos ver y seguramente las caras cortadas nada aportan al país que se plantea conseguir.

Quiero invitarlos a reflexionar sobre estas caras cortadas, quiero que nos importé y nos duela verlas independiente de sí es o no de mi candidata o candidato. Quiero que nos duela por lo que transmite y representa frente a nuestros niños y frente a un país donde hay mucha gente que trabaja todos los días para hacerlo más generoso y tolerante.

Ojalá en esta segunda vuelta no veamos caras cortadas, que cada una tenga un espacio real para mostrarse y aparecer donde mejor le parezca.

La democracia se construye también en los detalles, en las tolerancias y sutilezas que nos muestran todos los días donde están nuestros valores y cómo vamos desarrollando el respeto por el otro aunque piense distinto en cada acto cotidiano.

Miren los carteles, háblenlo en familia y sobre todo vean que opinan los niños, les aseguró que se van a sorprender.