Este último tiempo me ha tocado ver muchas parejas en las que por diversas razones la fuerza femenina vuelve a aparecer. Es sabido que en América Latina es enorme la cantidad de mujeres que son jefas de hogar y que sacan adelante a sus hijos peleando todos los días además por iguales espacios de equidad. Mujeres que quedaron solas porque sus niños (as) nacieron con capacidades diferentes y esos hombres no pudieron o no supieron hacerse cargo.

Mujeres que está probado , somos mejores pagadoras de deudas que el hombre y más motivadas a crear Pymes que ofrezcan beneficios sociales además de los económicos.

Mujeres que enfrentan mejor la soledad, la viudez y el dolor haciendo sus duelos desde las emociones y estos últimos tiempos desde la acción.

Mujeres que intentan vencer la violencia de género con el movimiento ” ni una menos” y que esperan que algún día les paguen lo mismo que a los hombres por hacer el mismo trabajo.

No se porque razón , los hombres pueden vivir en estados de incomodidad y de dobles juegos por mucho más tiempo. Esto lleva a que las mujeres seamos en la mayoría de los casos las que tomemos las desiciones de pedir ayuda, de plantear las crisis y también las que aún sin quererlo tomemos el camino de la separación.

Es bien sabido que las mujeres somos muy lentas para dejar de amar, en parte porque necesitamos sentirnos necesarias y porque peleamos hasta el último el ” sueño ” de la relación perfecta pero cuando una mujer deja de amar no hay nada , ni nadie que resucite este amor la mayoría de las veces.

En fin nuestra vida está marcada por una serie de desiciones que terminamos tomando nosotras por la dificultad de lo masculino para enfrentar cambios que alteren el equilibrio que ellos sienten que tienen a pesar de los conflictos.

Aparentemente nos cuesta más la ambigüedad y no somos capaces de vivir demasiado tiempo no viviendo la relación como lo esperábamos. Nos demoramos, a veces mucho, en tomar las desiciones , de hecho en el maltrato en promedio podemos estar siete años guardando el secreto antes de romper el circuito de la violencia, pero al final somos nosotras las llamadas a tomar caminos distintos en el camino del amor.

Tenemos mucho que cambiar todavía, en principio a hablar cuando lo estamos pasando mal, generalmente lo hacemos más tarde de lo que sería sano . Nos falta dejar de hacernos cargo de situaciones que debieran ser responsabilidad de otros. Tenemos que aprender a decir que NO, No quiero y no puedo sin sentirnos culpable y además debemos estar despiertas y lúcidas para detectar aquellas pautas machistas que circulan bajo el agua y que siguen determinando nuestras conductas.

En este mes de la mujer, debemos felicitarnos por nuestra fuerza, por nuestra valentía y nuestra garra para salir adelante aún de las situaciones difíciles. Debemos aplaudirnos por nuestro aporte social en la acción y en lo emocional.

Sin embargo debemos aprender a cuidarnos, hacernos la mamografía y otros controles y aprender a soltar a dejar de hacer lo que nos hace mal y quedarnos con lo que nos hace bien.

Debemos aprender a delegar y a pedir ayuda para poder hacer más cosas que nos gustan y desde ahí dar lo mejor de nosotras a nuestros afectos y a la sociedad.

Seguramente este 8 de Marzo estará centrado en el movimiento ” ni una menos” y ojalá genere cambios en los hombres pero también en las mujeres para que aprendamos a comunicar ese maltrato y querernos lo suficiente para que nunca más nos hagan daño. Al final las desiciones igual parecemos tomarlas nosotras.