America latina entera está en un proceso que creo , no tiene retorno. Estamos invitados y mandatados a cambiar estructuras sociales que devuelvan o entreguen por primera vez, creo que eso es más exacto , la dignidad a todos y todas y esto no sea un privilegio de unos pocos.
A mi nadie me ha regalado nada en la vida , pero si tuve la posibilidad de trabajar y estudiar para llegar a ser psicóloga . De ahí en adelante, solo ha sido esfuerzo y mucho sacrificio para escuchar hacia dónde me ha llevado la vida. Obviamente me siento privilegiada, pero eso no me impide ver en mis caminatas las injusticias y el dolor de muchos por demasiados años.
Sin embargo esta apareciendo un fenómeno que me preocupa y es que frente a este estallido social , aparece al mostrarse distintas realidades , la solidaridad del ser humano y eso va desde el ámbito laboral hasta el familiar , donde hemos visto estos días como a través de la televisión aparece gente buena ayudando a adultos mayores, enfermos etc.
La bondad es una virtud escasa en estos tiempos y muy necesaria de desarrollar, pero no soluciona el problema.
Aquí no se necesita sólo gente solidaria que desde la bondad “ ayude” a los demás , se necesita un cambio de mirada y de estructura que lleve a entender y sentir que los cambios son en la base y de dos principios que hoy se gritan en todas las esquinas: justicia y dignidad.
Es una invitación a mirarnos de verdad como iguales, que recibir un sueldo justo y beneficios sociales para los que lo necesitan es justicia y no solo bondad.
Me preocupa esa exquisita sensación que produce en el alma, el sentirme bueno o buena porque “ ayudo” , sin entender que esa colaboración no es suficiente, sino hay una profunda transformación en él como nos vemos como sociedad.
El sentirnos buenos , nos coloca en un extremo frente a los llamados “malos” y ya he dicho muchas veces lo mal que nos hace el pensamiento binario en nuestras vidas.
El sentirnos buenos , nos deja quietos , tranquilos y sin ganas de modificar cosas de fondo, el sentirnos así nos paraliza, a no querer o no poder mirar al otro como un otro, en el que si yo estoy bien , todos los que están a mi alrededor debieran estarlo conmigo por convicción y no solo por bondad. Esta última produce en el fondo del alma una sensación de jerarquía frente al que se le da , que genera más sensación de verticalidad social .
El estado no puede descansar como lo ha hecho con la Teletón en la bondad de un pueblo.

Cuantos bingos, fiestas y completadas se hacen para hacer tratamientos que debieran ser cubiertos por el gobierno de turno y no estar solo supeditados a la ayuda solidaria de muchos, que nos hace bien pero que no soluciona el problema .
Dentro de los desafíos a los que estamos invitados en estos tiempos es a salir de la comodidad que da la bondad y raspar nuestra alma para un convencimiento más profundo de justicia y equidad. Que lo que tengo para mi , lo debieran tener la mayoría de las personas y si la vida me coloca en lugar de carencia , espero lo mismo de los que están pasando un buen momento.
Todo lo que se da se devuelve, es un principio básico espiritual y no religioso que debiera gobernar nuestra forma de ser y actuar y que debemos tratar a los otros como nos gustaría que nos traten . Si esto hubiese estado claro, esta crisis no estaría ocurriendo.
Por eso es que la bondad puede ser condición necesaria y no suficiente para La Paz social y la dignidad de las personas.
Requiere una nueva definición de trato y de respeto que tenga a la empatía como centro.
Cuidado con creernos solo buenos , sin cambiar la mirada de fondo.