Foto: Canal 13

Tengo que reconocer que no vi este programa todo el tiempo. Por no estar en Chile sólo lo vi a ratos y me pareció a veces absurdo como si todos sabíamos que a todos los personajes les pagaban, suponíamos que ella de verdad se enamoraría de alguno de ellos y lo que es más extraño aún, que alguno de los hombres pudiera, de verdad, enamorarse de ella.

Es loco lo que produce la televisión porque sabiendo todos nosotros esa realidad, en el momento en el que termina todos los que lo vieron y me incluyo, suspiramos y nos emocionamos de verdad. Creímos de verdad el cuento.

Es que en el mundo loco que vivimos parece ser importante aún, vivir el amor, sentirlo, encontrarlo y vivenciarlo como real. En nuestro inconsciente colectivo, sigue existiendo la necesidad de encontrar a esa persona adecuada con la cual compartir espacios hermosos de la vida donde uno se pueda sentir contenido y sobre todo ser capaces juntos de sobrepasar las dificultades de la vida.

Me llamo la atención como mucha, pero mucha gente me comentaba como se esperaba el beso con el ganador. Es que todo parece andar tan rápido que esperar tanto tiempo para besar a alguien nos trae a nuestro recuerdo situaciones de antaño que casi parecen anticuadas y fuera  del contexto de la modernidad. Pero era lindo ver lo femenino cuidado, la galantería masculina en su máxima expresión y el fenómeno de la conquista como un trabajo que había que vivirlo con paciencia.

Todos sabemos que fue un programa de televisión, que lo editan y que muchas cosas no son verdaderas y que no tenemos idea que pasará de verdad entre los ganadores. Lo que agradezco es la que por un rato, para un grupo de ingenuos y románticos televidentes, nos hayan despertado los suspiros, la ingenuidad, la ternura y el rescate de lo femenino y de lo masculino desde un lugar sano, lúdico y con bastantes tintes de pureza, aspectos que hoy cada vez se ven menos en las relaciones reales y muchísimo más escasos son en el mundo de la televisión donde el mostrar lo grotesco y lo evidente parece ser la tónica diaria.