Revista Busca - Octubre
¿Preocupación por el cuerpo o adicción por la belleza?
Llegó la primavera y con ello empieza la vertiginosa carrera para estar “perfecta” en el verano. Por eso, es importante definir la excesiva preocupación por ciertos cánones de belleza que parecen ser más externos que internos.
El culto de la belleza, es hoy un obsesivo camino hacia la delgadez, una ruta que muchas veces nos puede conducir hacia enfermedades que no tienen vuelta. Los trastornos alimenticios son una muestra de esta preocupación. La anorexia, la bulimia y la obesidad son cuadros que en parte se generan por pautas culturales que motivan y enseñan a centrarnos en lo externo.
Se asocia la delgadez al éxito, a la felicidad e incluso a la posibilidad de tener o no una pareja. Si a esto le sumamos que en la primavera disminuye la ropa que usamos y dejamos ver más el cuerpo, nuestra seducción natural tiende a aumentar en la medida que nos sentimos conformes con lo que somos o mejor dicho con lo que podemos mostrar. Algo pasa en esta época, por lo cual nos volvemos a centrar en lo externo, sin duda, el clima es un gran tema. En el exterior de las casas, con más actividad social, el repliegue hacia lo interno propio del invierno se va terminando.
Con esto el cuerpo, que es nuestra carta de presentación adquiere, a mi juicio, demasiada importancia. Es distinto seducir cuando se es gorda que seducir si se es ¿Preocupación por el cuerpo o adicción por la belleza? flaca. Esto último parece claramente más fácil. Para complicar más el tema hay que agregar el temor al envejecimiento que existe en Chile, especialmente en las mujeres.
La definición de “sentirse mujer” aparentemente tiene que ver con tener implantes, cirugías en el rostro y cualquier cambio que muestre que el tiempo no ha pasado por nosotros. Me parece maravilloso que al llegar la primavera y todo el año nos preocupemos de nuestro cuerpo. Pero no sólo debemos centrarnos en la apariencia sino también ocuparnos del alma, de ese elemento que nos hace ser realmente bellos. Quizás si entendiéramos que la belleza es un reflejo del mundo interno, nos preocuparíamos en forma razonable de cuidar nuestro cuerpo y sacar de nuestro espíritu lo mejor de nosotros mismos.
Así podríamos disfrutar de la primavera como un renacer de los colores y de la posibilidad de encontrarnos con las actividades al aire libre y con la vida social necesaria para crecer a través de los otros. Los invito a cuidar sus cuerpos, a gozar de esta época sobre todo este año, después de un invierno duro, por la crisis y por las gripes de todo tipo. La primavera nos invita a descubrir el mundo, a cuidarnos quizás un poquito más y a disfrutar de los regalos que nos ofrece la vida. |