Terra - 10 julio
¡Qué difícil es encontrar el silencio!

No he tenido semanas fáciles, he intentado replegarme, quizás porque al pasar el tiempo de mi duelo, la ausencia cada día se hace más presencia y por otro lado me tiene impactada la rapidez con la que la gente, incluso la más querida, te apura en el proceso donde espera que estés bien y el clásico “ya  pues” se escucha frecuentemente.

Pero no quiero ser autorreferente, sólo les menciono mi pena por mostrar un fenómeno social en el que creo todos nos vemos involucrados, y que tiene que ver con lo difícil que es buscar o encontrar espacios de silencio en lo cotidiano.Caminar por la calle es ver gente conectados a cables de música que los desconecta de todo, incluso de ellos mismos. Sin duda, la contaminación acústica nos impide esa búsqueda.

Por lo demás, las iglesias muchas veces están cerradas y cuesta encontrar lugares donde uno pueda centrarse en nuestro interior. Parece que tendríamos que irnos a la montaña o a la playa para poder “escuchar literalmente” la maravilla del silencio.Me asusta cómo los adolescentes lo evaden todo el tiempo.

Ellos me dicen que les genera angustia el encontrarse con ellos mismos, que no saben lo que van a encontrar, tienen miedo de no escuchar nada porque no saben qué saldrá desde su interior.Es tan importante escuchar y estar en silencio, en pareja por ejemplo, y poder compartir el estar solo como dice Arjona.

Una pareja que puede estar en silencio y pasarlo bien en ese espacio, es una pareja que se comunica a través de la trascendencia.Todo invita al ruido, a la búsqueda del movimiento y de lo entretenido y en ese plano el silencio es como cercano y visto como hermano de un signo de depresión , de angustia y de cierto vértigo que probablemente me hará ver cosas que me da susto ver o que no quiero ver.

El silencio es fundamental para el crecimiento interno, para buscarse y encontrarse y también para ejercer tomas de decisiones que probablemente nos lleven a mejores caminos hacia nuestra felicidad.  El silencio acaricia, abraza e ilumina y es indispensable en todo proceso humano. Los invito a buscar espacios  de silencio. Ahí encontrarán espacios de luz. Yo lo estoy buscando en mi casa, en mis momentos de oración, en velas prendidas, en inciensos, en su foto y en los que amo.

Ojalá en alguna parte de sus almas los conecte con la búsqueda de lo interior y para eso sólo el silencio es el camino. ¡¡Mucha suerte y bendiciones!!

Textos Julio 2009
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