Terra - 13 Abril
Un niño, un joven, un viejo lindo
La semana pasada fuimos atravesados por tres partidas conmovedoras, un niño, Felipe, quién con su testimonio nos hizo revisar nuestras vidas y el tema de las donaciones y vimos con dolor cómo la incapacidad del ser humano pudo más y no fuimos capaces de darle un corazón aunque él movilizó todos los nuestros.
Luego parte un joven actor, amado por todos, en forma sorpresiva dejando un testimonio de bondad, alegría y solidaridad.
Después fallece, luego de una ardua pelea con la vida, el gran viejo Lalo Parra, quién deja un modelo para la juventud de esfuerzo, alegría y optimismo, con una vida plena y llena de huellas en el corazón de todos.
Esto hechos, sin duda, hacen que se nos mueva el piso, parece ser que la linealidad con la que vemos la vida, especialmente los occidentales, no funciona. Todos, sin excepción, podemos partir en cualquier momento.
El tema es cuánta huella dejaremos cuando nos vayamos, hay tanta gente que pasa por la vida sin dejar sembrado nada en el corazón de los demás, sin decirle a nadie que los amamos y nos vamos no habiendo construido en este mundo un espacio mejor que el que encontramos cuando llegamos.
Espero que estas tres vidas nos hagan reflexionar sobre lo frágil de la existencia, sobre cómo no es posible esperar, porque el futuro es inestable y sólo una ilusión.
Que el esfuerzo, la alegría y la perseverancia hagan que cuando nos vayamos de aquí, nos vayamos dejando a otros un camino que continuar.
En esta semana preguntémonos cuánta huella estamos dejando y si estamos dando testimonio de algo para otros. |