Portada » Columnas » TENGO PENA, ESTOY TRISTE

TENGO PENA, ESTOY TRISTE

No estoy usando una frase autorreferencial, independiente que ya les he contado que no estoy en un buen momento. Estoy diciendo una  frase que parece que cada vez cuesta mas decir y que siempre nuestra primera postura parece ser mostrar nuestras mal entendidas fortalezas y no nuestras fortalezas reales que tienen que ver con nuestras vulnerabilidades.

Que mal usada es la frase de “tú eres fuerte”, siempre hace alusión a alguien que no debiera mostrar sus fragilidades y que siempre va a salir adelante de algún dolor en forma rápida y eficiente.

Ser fuerte significa llorar, expresar, y eliminar desde el alma todo lo que nos pasa. Tengo pena o estoy triste debiera ser una frase que se escuchara mucho mas debido a la cantidad de dolores que todos cargamos en nuestras espaldas y sin embargo sentimos que vamos a dar lástima, que no se debe , que si te ven débil te pueden dañar aún mas y muchas otras cosas que hacen que las penas se vivan desde adentro sin que nadie mucha gente las sepa y que terminan por generarnos en varios años más muchas enfermedades que algunas de ellas nos pueden llevar de esta vida mas rápido de lo necesario.

Por eso es importante que seamos capaces de preguntarnos cómo estamos y seamos también capaces de decirlo en espacios de contención que nos permita liberar lo que nos pasa. La fortaleza nada tiene que ver con el silencio y menos con la elaboración de una máscara que nos haga seres diferentes de lo que somos y de lo que queremos ser.

El decir lo que sentimos, sea esto pena, rabia, miedo, alegría o angustia es una condición de salud mental básica para poder relacionarnos con nosotros mismos y con los demás y debemos entender en los tiempos que corren que la fortaleza no puede estar puesta en la contención sino muy por el contrario en la liberación de nuestras fragilidades para poder ser lo mas humanos posibles y esto pasa por ser imperfectos y no al revés.

Cuando uno se pregunta que es lo que hace que la gente me quiere es precisamente lo antes mencionado. Esto es mis defectos y las cosas divertidas que hago junto con las pocas que hago bien y esto configura una identidad que me hace única y que si eso lo expreso entonces me hago diferente al resto y querible para muchos.

A decir lo que sentimos, esa es la invitación, para ser simplemente lo que somos y nada más: aprendices de la vida.