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Dar las gracias

Este verano, ha sido un verano trabajado y me ha permitido observar mi comportamiento y el de los demás, sobretodo de los que han tenido el privilegio de descansar.

He visto gente descansar en distintos lugares y con distintos poderes económicos y tengo que reconocer que es más fácil descubrir gente agradecida en gente que tiene menos que en gente que parece tenerlo todo para agradecer. Se asombran más de lo que ven, lo verbalizan con mayor intensidad y se emocionan frente a lo que ven y a lo que sienten frente a lo vivido.

Ahora fue fácil observar mucha gente, quejándose de todo, siempre encontrando problemas y reclamando por todo cuanto les pasaba. Que hacía mucho calor, mucho frio, que estaba todo muy caro, o de tan barato que estaba todo, engordaron mucho en las vacaciones. Que el hotel no era lo que esperaban, que había mucho viento en la playa, que habían muchos tacos y que les tocaron todos los días nublados, que en tal o cual restaurant no los atendieron rápido,etc.

La vida es un Hotel

En estos días por razones laborales, me ha tocado recorrer muchos hoteles y como siempre ando mirando e investigando al ser mi gran deformación profesional, empecé a percibir que un hotel es muy parecido al flujo de la vida.

Primero todos sabemos al llegar a un hotel que nos tendremos que ir, pero sobre todo si estamos de vacaciones es algo que preferimos negar, que es lo mismo que nos pasa cuando nacemos al ser plenamente consientes de que nos vamos a morir, pero nunca hay mucha capacidad para hablarlo, enfrentarlo y vivir para gozar y aprender de la vida teniendo en cuenta ese momento de transformación.

Hola descanso

En un mundo que nos obliga casi, a no dejar de trabajar para seguir produciendo y pagando lo que debemos pagar ,esta claro de acuerdo a todos los estudios que para descansar plenamente se necesitan 3 semanas para renovar nuestra energía. La primera es para desconectarse del trabajo , la segunda para el verdadero descanso y la tercera para volver a empezar la conexión con el mundo de lo cotidiano. Es importante sacarse el reloj y estar lo menos conectado al Dios del siglo XXI , que es el Dios pantalla.

Es una lástima ver a la gente en lugares de descanso más conectada a los celulares y a los iPad que a la naturaleza, más triste es darme cuenta que la tecnología acerca a los que están lejos pero aleja dramáticamente a los que están cerca y al lado de uno.

No soporto ver tu cara: el fenómeno de las caras cortadas

Dentro de todo el proceso de elección llamo la atención la cantidad de propaganda en las calles, llenas de fotos de ellos y ellas supongo para hacerlos más visibles frente a la opinión pública. Siempre me eh preguntado cuanto influye en la intención de voto el gastar tanto dinero en las famosas ” palomas” y en los enormes afiches que reparten por todo el país.

Además hay que recoger que ensucian la mirada, se hace más difícil conducir o caminar concentrados y algo tienen que ver al parecer con el aumento de pequeños accidentes al tener nuestro campo visual absolutamente repleto de estímulos.

Pero esto no es lo que me preocupa, lo que me parece alarmante y no un buen signo dentro de nuestra forma de funcionar es la cantidad de rostros cortados en todo el país dentro de esa publicidad. El símbolo de romper , independiente del sector político y del nivel socioeconómico , el rostro y sólo el rostro del oponente me aparece una agresión brutal y un signo de intolerancia frente al que piensa distinto que por lo menos debiera hacernos reflexionar.

Niños sobreatendidos

Este último tiempo me he topado con algunos amigos, todos con hijos entre los 9 y los 17 años que junto a mi trabajo en talleres me han hecho reflexionar sobre un tema que quiero compartir con ustedes.

Ellos me cuentan que sus hijos están “tristes”, así los perciben y antes de ni siquiera preguntar ellos me preguntan por algún psicólogo(a) para llevarlos. Frente a esto pregunto hace cuanto que los perciben así y me dicen que un par de días.

Además intento explorar si han hablado con ellos y les han preguntado qué les pasa, frente a lo que me responden algunos que sí y otros que no saben como hacerlo.

La eterna pelea entre tener ganas o el decidir hacer las cosas

En la cultura de hoy , donde la búsqueda del placer parece ser lo importante y lo único movilizador en nuestras almas el privilegiar el querer o el tener ganas para iniciar algún cambio conductual parece ser lo más relevante en la mente de las personas.

Incluso los padres dicen con mucha frecuencia que no saben qué hacer con sus hijos porque dicen no tener ganas de hacer ciertos deberes y no saben cómo obligarlos, privilegiando así el placer por sobre el crecimiento y el desarrollo integral de los niños.