Pilar Sordo, Giorgio Agostini y las fiestas de fin de año
Menos estrés y más espiritualidad

Compras compulsivas, aglomeraciones y autoexigencia por regalar a todo el mundo son la tónica de esta fecha en que se disparan los niveles de ansiedad. Dos conocidos sicólogos recomiendan calma, obsequiar lo justo y necesario y darle una nueva oportunidad a lo importante que es estar en familia.

Atrás quedaron los días en que las fiestas de fin de año eran instancias ideales para que la familia estuviera re­unida plácidamente en torno al árbol de Navidad, hiciera oración y compartiera un verdadero mensaje de paz y esperanza. Los tiempos han cambiado a tal punto, que muchos de sólo ver aparecer el mes de diciem­bre ya empiezan con dolores gástricos por lo que tendrán que desembolsar en regalos para darles en el gusto a todos. La fiebre consumista tiene reservada esta fecha y los mallsmuestran sus pasillos y tiendas abarrotados de gente, los estacionamientos copados y las calles se vuelven intransitables por todas partes.

Especialmente   la   Navidad, que   debiera   ser   un   día de fiesta y gozo para la familia, se transforma en  una fecha que puede llegar a afectar la salud  síquica de las personas, ya que se disparan la ansiedad y el   stress. Hay que pensar que las vacaciones aún no llegan, quedan muchos compromisos laborales pendientes y paralelamente hay que pensar en cuadrar la agenda para celebrar con los compañeros de oficina, estar con los tuyos, los míos v nuestros y hasta tal vez viajar fuera de a ciudad. "Actualmente para los adultos, es más fácil comprar regalos caros que preguntar a cada miembro de la familia si realmente es feliz. Pareciera que llenar el árbol de paquetes ocupa todo el espacio y no dejar lugar a otra cosa. Vivir un momento de tranquilidad y reflexión supone un esfuerzo, y no todos tienen La disposición a hacerlo. Son más importantes los adornos que la pregunta personal profunda", señala la sicóloga Pilar Sordo. "En esta dinámica, se produce además un gran stress". ¿Qué es lo que vemos hoy?, pregunta la profesional: ''un circuito irreal fomentado por la publicidad y un sistema donde casi todos siguen el juego, el que obliga a comprar desenfrenadamente sin que surja la pregunta para qué, en que todos tenemos que estar  alegres.

Pero, afirma, hay mucha gente que no quiere 'JO JO JO', que ha pasado un año complicado, que vive apuros económicos, que ha experimen­tado dolor, que está sola, entonces, por qué sumarle más ansiedad. Otro punto que es blanco de las críti­cas de la sicóloga es el de los regalos. Puntualiza que además de significar una proeza salir a comprar a última hora, regalar en exceso a toda la fami­lia y parientes es una manera de decir, "la crisis no me afectó, estoy bien, tengo poder adquisitivo". Y muchas personas, más encima, se endeudan para cumplir estos compromisos. "La fiesta es de los niños, a los que se les debe regalar en la medida de la situación económica de los padres (hay que dejárselos bien en claro) y también por cómo se han portado y cómo les ha ido en el colegio durante el año", agrega. "Estas fechas tienen su esencia en el ser y no en el tener". Por eso sugiere hacer las cosas de manera adelan­tada y con calma, pensando en que será un tiempo de encuentro, de estar con la familia y los seres que uno ama, de privilegiar una rica comida y   una   buena   conversación. Una bonita mesa adornada sobriamente y todos juntos, basta y sobra". También se refiere al Año Nuevo, "otra fecha que implica tensión por dónde lo vamos a pasar, qué vamos a comer,  tendremos  que viajar. Especialmente esto último implica mal genio, cansancio, congestión y horas de espera en la carretera.

Lo que debiera ser un momento para pensar en el año que pasó y apren­der de las lecciones vividas, se transforma en una verdadera  locura,  con  el consiguiente exceso de comida y bebidas". Como mensaje, Pilar Sordo pide que el año 2010 lo vivamos con más calma, porque no por ser acelerados las cosas se solucionarán   antes ni de mejor forma.

"Que ojala tengamos más alegría, se muestren nuevas ideas, y sobre todo, no nos olvidemos de los valores, que tanta falta le hacen a esta sociedad".

Más afectos y emociones

"Santiago es hoy la segunda capital con peor salud mental del mundo y más de un 40 por ciento de sus habitantes padece de algún trastorno relacionado con el stress. A eso hay que sumarle que existen muchos tipos de familias: monoparentales, disociadas, bien constituidas, recompuestas, no casadas, etc., lo que ha generado gran distanciamiento entre los progenitores y los hijos", explica el sicólogo, Giorgio Agostini. En este contexto se dan estas fiestas padres cansados por el exceso de trabajo y competitividad. Probablemente para muchos de ellos esta fecha no tiene mucho sentido, la espiritualidad brilla por su ausencia, y menos aún, se han dado el tiempo para pensar en cómo están sus hijos y cuáles son sus anhelos más profundos. "Muchos padres, intentan compensar su poca participación en su educación con regalos materiales caros y que están de moda, intentando así gratificarlos, centrándose más en el dar que en el comunicar afectos y emociones". A veces, señala el sicólogo, son los mismos niños los que exigen esto y aquello generando otro motivo de stress para los padres. "Es natural que los pequeños se dejen llevar por la publicidad y quieran muchos regalos, y de hecho se merecen que se les regale en la medida de las posibilidades, pero también hay que hacerles ver que lo más importante es compartir y generar un momento de encuentro propicio para hablar, reconciliarse y superar diferencias". La Navidad es la gran fiesta para los niños, agrega Giorgio Agostini. Es importante escucharlos para saber qué quieren y regalarles según sus verdaderas necesidades. "Como ellos son los protagonistas, los adultos debemos estar un poco al margen, de ahí que es importante entregar regalos más bien simbólicos entre nosotros y disfrutar de una linda comida". Finalmente, y sobre el ajetreo del Año Nuevo, el profesional afirma que los padres deben aceptar que los hijos, especialmente  adolescentes y jóvenes, aprovechan para festejar con sus pares en recintos repletos de gente y hasta el amanecer. "No hay que olvidar aconsejarlos por su seguridad, sin ser majaderos. Los adultos, en tanto, podemos reunimos con amigos y familiares como una ocasión para el reencuentro, para ponernos al día, y reflexionar de lo bueno y malo del año que termina".

 

Revista Caras Temas
Rodrigo Béraud

 

Consejos para un fin de año en paz

  • Planificar con tiempo: Desarrollar con anticipación una lista que contenga las principales obligaciones a realizar durante el agitado mes de diciembre, dejando tiempo libre para distraerse. Realizar las compras lo antes posible y ojalá todas en una sola mañana. Si no puede, aprovechar las ventajas de la tecnología y comprar por internet.
  • Ser moderado con los regalos: Nadie lo va a mirar feo si no hace un regalo caro. No debe ser motivo de estrés. No deje que estas fechas le ganen la partida sobre-exigiéndole más de lo que puede gastar.

  • Delegar funciones: Ojalá divida las tareas domésticas con los miembros de la familia. Si ha invitado a comer a su casa, que todos contribuyan con algo.
  • No olvidar el sentido espiritual: Navidad es una fecha propicia para hacer oración, acercarse a aquellos a los que no ve hace mucho, pedir perdón y reconciliarse.

El baúl de los recuerdos

■ ¿Prefiere el fin o el comienzo de año?

Pilar Sordo: Me gustan ambos, no tengo una predilección especial. Los fines de año son de evaluación. No creo en los años malos, sino que los considero de aprendizaje, por muy complejos que hayan sido. Sobre fin de año, algo me pasa. Llega el 1 de enero y es como borrón y cuenta nueva, además que está todo el deseo de irse de vacaciones y hacer un alto en lo laboral, por fin.

Giorgio Agostini: Prefiero el fin de año, porque para mí al menos, el comienzo de año es en marzo y por eso se agradecen las vacaciones con un merecido descanso.

■ La Navidad más recordada...

Pilar Sordo: Tengo tres navidades que han sido muy importantes. La primera fue cuando niña y me regalaron una bicicleta Metropolitan y un set de cocina con un refrigerador y una cocina en miniatura. Lo pasé muy bien con esos regalos. La segunda, cuando mis hijos estaban chicos y nos reuníamos en familia. La tercera, fue la de 2008, la última de Osear antes de morir de cáncer en febrero de este año. Tuvo un significado muy especial.

Giorgio Agostini: La Navidad de 1945 después de la Segunda Guerra Mundial, donde por fin hubo paz en Europa. En ese tiempo yo era muy niño y vivía en Florencia. Durante el conflicto la familia estuvo desperdigada por toda Italia, asi que poder juntarnos nuevamente fue muy lindo.

■ ¿Repite algún rito de sus navidades pasadas?

Pilar Sordo: Más que nada pasarlo con la familia, asistiendo a misa y luego comiendo en casa y abriendo regalos. Me identifico mucho con el verdadero espíritu de la Navidad del nacimiento, con eso de volver a nacer,
de tomar energías para que el año que viene seamos cada vez mejores.

Giorgio Agostini: Sería algo complicado hacer lo mismo que hacíamos en Italia con el pino natural lleno de adornos, dulces, chocolates, trenzas de masa dulce y huevos pintados por nosotros. Mantenemos el rito chileno que es el de comer la noche del 24 de diciembre en familia, entregarle los regalos a los nietos, sacarnos fotos y hablar de nuestros anhelos para el año que viene.Lo que si repetimos es almorzar juntos el día 25 y acoger a nuestros familiares lejanos o amigos que están solos.

■ ¿Cuál es su regalo soñado?

Pilar Sordo: No tengo un regalo soñado. La verdad es que no espero regalos, salvo volver a reencontrarme con Osear. Es un deseo absolutamente espiritual.

■ Si ud. fuera el viejo pascuero ¿Qué le regalaría a Chile?

Pilar Sordo: Poder reírnos más. Que los chilenos tengamos más sentido del humor y no nos miren feo por andar contentos por la vida. También le regalaría buena educación: gentileza, saludarnos, conocernos por quienes somos y generar vínculos de confianza. Giorgio Agostini: Un buen jacuzzi en compañía de mi señora, mirando la cordillera. También, que pudiéramos ir más allá del regalo mate­rial. Regalarnos un abrazo de solidaridad y de reconciliación, y que aquellos que no creen en nada, que pudieran comprender el real sentido de la trascendencia espiritual.

■ Su sueño para el 2010...

Pilar Sordo: Estabilidad, paz, valores y armonía. Que el resultado de las elecciones no nos separe. Que le vaya bien a mi nuevo libro Ato quiero crecer, que será lanzado ahora en diciembre por editorial Norma, y que pueda desempeñar una gran labor como nueva rectora del Instituto IPEVE.

Giorgio Agostini: Echar a andar un Instituto de Capacitación para Peritajes en áreas tan diversas como salud, tránsito, construcción, etc., y materializar un taller de preparación para parejas que se casan o que van a vivir juntos.

  Contenidos...
Calendarización...

Acerca de mí...

 
  Home
Textos
Medios
Publicaciones
Eventos
Calendario
Pilar Sordo
Contacto
 
Pilar Sordo y Cia - Todos los derechos reservados